viernes, 1 de octubre de 2010

ANTECEDENTES

a).- Camino hacia los tratados económicos.- Para comprender la evolución del proceso de negociaciones económicas que se han cristalizado en proyectos de integración e implementación de bloques económicos en América, es necesario referirse en forma breve a experiencias anteriores, en particular a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) y a su continuadora, la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).

En América Latina los primeros intentos regionales de libre comercio tuvieron lugar hace más de tres décadas y, en cierta medida, fueron una respuesta a la creación de la Comunidad Económica Europea en 1957. La firma del tratado de Roma fue percibida por los países latinoamericanos en parte como un ejemplo a imitar, pero sobre todo como una interrogante para el comercio de sus productos agrícolas con Europa. Debido a esta realidad, en 1960 se suscribió el Tratado de Montevideo, carta fundamental para la ALALC, compatible con el artículo XXIV del GATT que contempla este tipo de integración económica. La asociación fue constituida por Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Paraguay, Perú y Uruguay, a la que luego se incorporaron Bolivia y Venezuela. El objetivo de la misma era ambicioso, ya que se constituía la creación de una zona de libre comercio en un plazo de 12 años. En este lapso debían eliminarse gradualmente todos los gravámenes y restricciones comerciales entre los países miembros, para lo cual se realizaría una reducción arancelaria del 8% anual hasta alcanzar en 1972 una rebaja total del 96%. Cabe aclarar que sólo en las primeras ocho conferencias se logró avanzar al ritmo establecido, lográndose una baja de los gravámenes del 64%.


En 1969, ante el evidente estacionamiento del proceso iniciado, los países miembros de
la ALALC firman el Protocolo de Caracas, el cual amplía el plazo inicial de 12 a 20 años y establece que la reducción arancelaria pasaría del 8 al 2.9% anual. Se trata entonces de superar el obstáculo que representa la diferencia arancelaria existente entre los países miembros.


Si bien el objetivo principal fijado por
la ALALC fracasó, debido a que la constitución de una zona de libre comercio quedó reducida a una zona de preferencias arancelarias, el intercambio entre las naciones latinoamericanas se duplicó, incrementándose de $322 millones a $700 millones de dólares durante el período. Derivado de la situación mencionada de la ALALC, en 1980 se firma un nuevo Tratado de Montevideo que crea la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), integrada por Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.


En cierta forma, ALADI es una continuación de
la ALALC, pero con cambios importantes con respecto a ésta. La nueva asociación reconoce las diferencias entre los países miembros y, en consecuencia, establece una lista de excepciones que favorece a las naciones del menor desarrollo económico.


Transformó, también, el programa de libre comercio multilateral de la zona de libre comercio en un área de preferencia económica. Los mayores éxitos de la asociación fueron los acuerdos bilaterales y no así los múltiples; en términos globales, el impulso liberalizador perdió su fuerza a pesar de estos esfuerzos. La crisis económica que afectó a los países miembros de la ALADI.

En lo que respecta a Centroamérica, al inicio de los años 50, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, dieron comienzo al esquema de integración centroamericano.

Este Proceso tuvo en su comienzo dos características:

1). Reconocer las dificultades y complejidades que se encontrarían en el camino, que resultarían en un proceso gradual y recíproco.


2). Reconocer que la reciprocidad se hacía No para beneficio de la región en conjunto sino para cada país miembro en particular.
La CEPAL (Comisión Económica para América Latina) creó el Comité de Cooperación Económica del Itsmo Centroamericano.

La influencia de la CEPAL fue vital en la historia de la MCCA (Mercado Común Centroamericano), que se subdivide en 4 etapas:

­ 1951/58 Etapa de bilateralismo (Se suscriben 6 tratados comerciales bilaterales entre los 5 países).

­ 1958/60 Etapa del multilateralismo (Firma del tratado general de integración económica. Suscrito por 4 países, Costa Rica se adhiere en 1962).

­ 1960/69 Etapa de consolidación (Esta etapa se extiende hasta el conflicto entre El Salvador y Honduras en 1969). Hay dificultades por lo difícil de los mercados regionales y de integración económica, y cuando la estructura y filosofía económica-política no es practicada por todos sus miembros.

­ 1969/89 Etapa de estancamiento (Sumió al MCCA en una crisis profunda).

b).- Los tratados que funcionan actualmente.- Derivado de la premisa de que todo proceso es evolutivo, se debe comprender y buscar un desarrollo en los mercados mundiales tendientes a la competitividad y eficiencia, con la finalidad de poder entrar en el proceso de "Globalización". Los procesos de internacionalización son muy antiguos y se han traducido algunas veces en "invasión" de mercados, de un sector comercial, industrial o de servicios poderosos que, habiendo satisfecho o saturado su mercado, buscan otro. Por lo tanto, con los tratados y convenios internacionales, se busca equilibrar las fuerzas y el potencial económico entre los países tratantes en beneficio de todos, reconociendo sus ventajas y sus debilidades relativas.


Dentro de los mercados comunes que se han creado en toda América (existen por lo menos 7), de los cuales el más importante es el NAFTA, conformado por Canadá, Estados Unidos y México, que agrupa a una población de 372 rnillones de personas y un producto bruto interno de 7,065 mil millones de dólares. Le sigue en importancia el mercado común del cono sur, llamado MERCOSUR, conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con un producto bruto interno total de 799.9 mil millones de dólares y una población de 203.5 millones de personas. Continúa el Grupo de los Tres, llamado G3, conformado por Colombia, México y Venezuela, con un producto bruto de 486.2 mil millones de dólares y una población de 149 millones de personas. En cuarto lugar está el Pacto Andino, conformado por Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela y Colombia, cuyo producto bruto interno es de 171.5 mil millones de dólares y su población de 98 millones. En quinto lugar está el mercado común centroamericano, MCCA, conformado por Honduras, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica y Guatemala, con un producto bruto interno total de 38.5 millones de dólares y una población de 31 millones de personas. En sexto lugar, está el Grupo de los Cuatro o G4, conformado por El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Honduras, con un producto bruto interno total de 24.3 mil millones de dólares y una población de 25 millones de personas y; en séptimo lugar está la comunidad del caribe, CARICOM, conformado por Barbados, Guyana, Jamaica, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda, Belice, Dominica, Granada, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y las Granadinas, con un producto bruto interno de 13.5 mil millones de dólares y una población de 5.5 millones de personas.


Todos estos bloques económicos distribuidos a través de toda América constituyen, de una forma u otra, el reto que se han planteado los presidentes para tener una sola frontera. Claro que existen desniveles, tal como se manifiesta en las cifras que se han expuesto, pero el reto está dado. Esta internacionalización de las Américas va a exigir la internacionalización de bienes y servicios, y hacia ello debemos dirigirnos.


En diciembre de 1994, los presidentes de todos los países de América se reunieron en Miami, Estados Unidos de Norteamérica. La agenda comprendió tres puntos muy importantes, que tratan mucho de la internacionalización de los mercados, como son: promover la prosperidad a través del libre comercio y la integración, fortalecer la democracia y promover el desarrollo sustentable. La declaración a la que llegaron los presidentes pone como meta completar las negociaciones para una zona de libre comercio en las Américas antes del año 2005 y agrega que antes de fin de siglo deberá lograrse un proceso concreto.

c).- Aspectos importantes de los tratados.- La ampliación de las dimensiones de los mercados nacionales a través de la integración constituye condición fundamental para acelerar sus procesos de desarrollo económico y social, tomando en cuenta que el objetivo macroeconómico debe ser alcanzado mediante el aprovechamiento eficaz de los recursos disponibles, la preservación del medio ambiente, el mejoramiento de interconexión física, la coordinación de políticas y la complementación de los diferentes sectores de la economía, con base en los principios de gradualidad, flexibilidad y equilibrio. Tomando en cuenta la evolución de los acontecimientos internacionales, en especial la consolidación de grandes espacios económicos y la importancia de lograr una adecuada inserción internacional para los países tratantes o estados partes, éstos se han convencido de la necesidad de promover el desarrollo científico y tecnológico y de modernizar sus economías para ampliar la oferta y la calidad de los bienes y servicios disponibles con la finalidad de mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.


Las partes tratantes o estados partes, de conformidad con lo dispuesto en el artículo XXIV del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio GATT, al establecer una zona de libre comercio, han considerado como mínimo los siguientes objetivos:

- Eliminar obstáculos al comercio y facilitar la circulación trans?fronteriza bienes y servicios entre los territorios de las partes.

- Promover condiciones de competencia leal en la zona de libre comercio.


- Aumentar sustancialmente las oportunidades de inversiones en los territorios de las partes.
Proteger y hacer valer, de manera adecuada y efectiva, los derechos de propiedad intelectual en el territorio de cada una de las partes.


- Crear procedimientos eficaces para la aplicación y cumplimiento de los tratados, para su administración conjunta y para la solución de controversias.


- Establecer lineamientos para la ulterior cooperación bilateral, trilateral, regional y multilateral encaminada a ampliar y mejorar los beneficios de los tratados.


- El establecimiento de un arancel externo común y la adopción de una política comercial común con relación a terceros estados o agrupaciones de estados y la coordinación de posiciones en foros económico? comerciales regionales e internacionales.


- La coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales entre los estados partes: de comercio exterior, agrícola, industrial, fiscal, monetaria, cambiaria y de capitales, de servicios, aduanera, de transportes y comunicaciones y otras que se acuerden, a fin de asegurar condiciones adecuadas de competencia entre los estados partes.


- El compromiso de los estados partes de armonizar las legislaciones en las áreas pertinentes, para lograr el fortalecimiento del proceso de integración.


Los objetivos mencionados se enmarcan como parte fundamental de los principios y reglas en que se fundamentan los tratados y convenios, lo importante para los países tratantes o estados partes radica en la reciprocidad de derechos y obligaciones.

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